TawaKun: Kinkaku-ji (金閣寺) El Pabellón Dorado.

Crónicas sobre Japón, su cultura, su gente, y su día a día. Aventuras y desventuras de A. Tagua.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Kinkaku-ji (金閣寺) El Pabellón Dorado.

Retoque especial, otra forma de verlo.
Conocido formalmente como Rokuon-ji, esta singular construcción, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, fue construida por el tercer shogun Ashikaga, Yoshimitsu en 1397. Yoshimitsu, que había renunciado a sus deberes oficiales (no al poder), se ordeno sacerdote a los 37 años, y originalmente este increíble lugar le sirvió como villa de retiro. Ordeno que cuando el muriese este complejo fuera convertido en un templo dedicado al sacerdote zen Soseki del cual era gran seguidor.
El cielo azul sobre Kinkaku-ji
El pabellón en si mismo, es un edificio de tres plantas ubicado en los terrenos del templo. Las dos plantas superiores del pabellón están recubiertas con pan de oro. El primer piso, llamado la Cámara de las Aguas, (Shinden-zukuri), en estilo palacio imperial, evoca la clásica decoración japonesa modulada. Es básicamente una gran habitación rodeada por una baranda. El segundo, llamada la Torre de las Ondas de Viento (Buke-zukuri), es de estilo samurái, un recinto cerrado y con una baranda alrededor que alberga al Bodhisattva Kannon. El tercero, con ventanas, es de estilo templo Zen, y es llamado Kukkyoo-choo, y que alberga una triada de Budas y 25 figurillas.

El pabellón funciona como un mariden, guardando las reliquias del Buda. En el techo esta ubicado un fengchuang o "fénix chino" dorado.
Las tres plantas del Pabellón. Arriba el Fenix.
El Pabellón Dorado posee un magnífico jardín japonés, y de telón de fondo apreciamos el verdor del Monte Kinugasa. El estanque que se ubica enfrente es llamado Kyōko-chi (Espejo de agua). En el estanque existen numerosas islas y piedras que representan la historia de la creación budista.

Durante su historia fue incendiado varias veces, pero el peor de ellos fue intencionado. En 1950 un monje con ciertos trastornos mentales fue el causante de tal lamentable incidente, aunque 5 años después fue reconstruido idéntico al original.

Fuera ya de la historia de este importante monumento de Kyoto, y de Japón, no cabe mas que decir, que es obligatoria su visita. Esta algo apartado, pero son muchos los turistas que lo visitan a diario. No por eso pierde el encanto, pues yo lo he visitado dos veces, y en ambas he disfrutado de su belleza. Lo he visto siempre en verano, pero en otras estaciones debe ser bien diferente, e igualmente espectacular.
EL verano da una claridad especial al lugar.
En el amplio jardín hay una casa de Té, allí pude disfrutar con la familia de un corto pero merecido descanso mientras degustábamos un Té Matcha
Nuestras vistas en la casa de Té.
Té Matcha y dulce tradicional o Wagashi.
Wagashi con relieve de Kinkaku-ji.

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