TawaKun: Issunboushi ( いっすんぼうし)

Crónicas sobre Japón, su cultura, su gente, y su día a día. Aventuras y desventuras de A. Tagua.

domingo, 5 de febrero de 2012

Issunboushi ( いっすんぼうし)

Os dejo aquí este popular cuento japonés. Sacar de él las enseñanzas que el relato ofrece. Espero os guste! Es fácil de leer! Las fotos están sacadas de internet, salvo el original dibujo de Mari chan!

Hace mucho, mucho tiempo, en un pueblo nació un niño muy pequeño. Su estatura era igual al del dedo meñique de un adulto. A pesar de ello sus padres estaban muy contentos porque pensaban que él era un regalo de los dioses. Se llamaba Issunboushi (1 sun = 3,3 cm, boushi=chico)

Issunbounshi en su tazón, remando río abajo. By Mari.
Este comía mucho pero a pesar del paso de los años no crecía nada. Un día subió a un árbol alto y por primera vez pudo ver a lo lejos un río y una montaña.

Esa noche preguntó a su padre: "¿Hasta dónde corre el río?"

El padre le contestó: "Hasta el otro lado de la montaña."

De nuevo preguntó: "¿Qué hay al otro lado de la montaña?"

Y el padre dijo: "Al otro lado de la montaña está la ciudad de Kyoto. Allí hay mucha gente y templos."

Al escuchar eso, Issunboushi se iba imaginando la ciudad llena de gente, las calles, los templos, y de repente exclamó: "¡Voy a ir a Kyoto!".

El padre sorprendido dijo: "¿Qué?"

Issunboushi repitió: "¡Voy a ir a Kyoto y seré samurai!"

Sus padres al escucharlo trataron de convencerlo para que desistiera de su idea, pero al ver que estaba firme en su resolución le ayudaron a hacer su equipaje. Prepararon un tazón, a manera de bote, para que pueda ir río abajo, unos palillos de remo y una aguja para que la utilizara como espada.


Así Issunboushi partió hacia la ciudad. A lo largo del trayecto estaba expuesto a muchos peligros pero él se dijo: "¡Venceré sin falta! ¡Voy a realizar mi sueño!"

Unos días después llegó a la ciudad. Allí buscó un castillo en donde poder ejercitarse para convertirse en samurai. Encontró uno muy grande y se entrevistó con su dueño, un señor feudal, el cual se rió al escuchar las pretensiones de Issunboushi, pero accedió a su solicitud al ver la determinación de éste. Allí vivía una princesa llamada Haruhime, hija de aquel señor feudal.


Por esos días unos demonios estaban causando alboroto y cometiendo fechorías por toda la ciudad. Un día Issunboushi escuchó la noticia de que la princesa iría al templo de Kiyomizu. Para ello el padre de ella, sabiendo lo que sucedía con los demonios, eligió a sus guardias más fuertes para acompañarla. Issunboushi se ofreció a ir con ellos.
En el camino al templo se encontraron con un demonio. Todos huyeron pero él permaneció al lado de la princesa para salvarla.

Issunboushi dijo: "¡Tu contrincante soy yo!" refiriéndose al demonio. Este al verlo empezó a reírse y de un bocado se lo comió.

En ese momento el demonio empezó a padecer de dolores de vientre y gritaba: "¡No, no lo hagas!" Issunboushi estaba hincando con su espada de aguja el vientre del demonio diciendo: "¡No hagan cosas malas!"

El demonio contestó: "¡Nunca más lo haremos!",  lo echo fuera de su vientre, y huyó llorando y dolorido.

Haruhime se refirió a Issunboushi diciendo: "¡Muchas gracias por todo. Te debo la vida.!"

En ese momento ella vio un objeto que el demonio había dejado.

Lo tomó y dijo: "Esto es Uchidenokozuchi (打ち出の小槌). Con ésto podrás realizar tus deseos. ¿Qué deseas?"

El contestó: "Deseo una constitución física fuerte."

Ella agitó el "Uchidenokozuchi" y dijo: "¡Ten una constitución fuerte!"

Uchidenokozuchi
En ese momento Issunboushi empezó a crecer mucho. Quedó muy contento porque ya tenía una constitución fuerte y podía convertirse en un imponente samurai. Se esforzó mucho y pudo realizar su sueño.


Issunboushi y Haruhime se casaron e invitaron a sus padres a la ciudad y vivieron felices para siempre.

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