Santuario Meiji (Tokio) |
Ya
pasaron dos meses de mi regreso de Japón, dos meses en los que ha dado de
tiempo de pensar y replantear muchas cosas! De momento, disfrutando de familia
y amigos mientras esté por mi tierra.
Muchas
cosas echo de menos de Japón, pero la que más es el respeto y la servicialidad.
Entrar en un banco, hacer un ingreso, y que la señora que te atiende ni
siquiera me hable ni me mire, ni me diga “buenos días”, ni “hasta luego, gracias”, ¡nada! Llegar a la cajera del
supermercado y ver como habla con el teléfono con su amiga Maca (Macarena) para
quedar tras el trabajo, y todo mientras te atiende, sin molestarse en decir
“hola” ni “muchas gracias”, y otras situaciones similares me resultan demasiado
chocantes últimamente.
Esto
me hace reflexionar sobre la idiosincrasia de mi país, y sacar su lado
positivo, y su lado negativo. Lo que está claro es que en Japón cuando entro en
el banco me reciben con el sufijo honorifico de “sama”, algo por encima de
“señor”, que en un comercio o restaurante te dicen 20 veces bienvenido, gracias,
cuídate, y todo con una sonrisa de oreja a oreja, que nadie te pone mala cara,
y que la amabilidad y el buen trato esta en cualquier sitio, sea en la calle, o
en un negocio. A veces se exceden en cortesía, pero eso nunca molesta.
Por
otra parte esta España, donde a pesar de encontrar situaciones como las antes
descritas, solemos ser conocido como un país alegre y acogedor. Seguimos otros
patrones, tenemos otra cultura, otro carácter, otra forma de comportarnos.
Defiendo por tanto como español a su gente, su alegría, su forma de vivir la
vida, y también defiendo su más que habitual despreocupación por mantener las
formas. Al contrario que en Japón, esa rigidez en el comportamiento ante
desconocidos, gente de mayor rango social, etc. no tiene cabida aquí.
Sin
ir más lejos el otro día un joven, el cual en absoluto parecía ser maleducado,
se dirigió a un abuelo con el término “jefe”. No por ello le faltó el respeto,
es más seguramente al abuelo le gusto esta forma de llamarlo, pero yo pensé:
“Esto en Japón es impensable ¿no? En fin, no es bueno comparar, pero me
divierte hacerlo!
Cuando
se recibe bebida o comida en Japón, nadie empieza a beber o comer hasta que
todo el mundo lo hace a la vez, en el caso de la bebida seguida de un buen
“Kanpai”. Esto me ha pasado a mí en reuniones informales y formales, es decir,
con los amigos también hemos esperado para beber. Aquí en España, tal como
llega se bebe o come, y a mi resulta que me da coraje ¿Por qué? Solo hago decir,
“pero esperarse, vamos a brindar primero!” ¿Me habré vuelto algo rígido durante
mi primera etapa en Japón?
Ahora
ando estudiando un Master en Estudios de Asia Oriental, toda la geografía,
cultura, política, religión, pensamiento de la milenaria China, Taiwán, las dos
Coreas, y Japón. Todos provienen y están influenciados por la gran China, por
sus dinastías, el Confucianismo, el Taoísmo, el Budismo, etc. Todo eso es lo
que se necesita para poder entender el comportamiento de la sociedad actual en
este parte de Asia.
¿Cuantas
cosas deberíamos de tener en cuenta para poder analizar una u otra cultura? ¿Y
para compararlas? Seguramente deberíamos de dedicar toda una vida de estudio a
ello. Por aquí, yo me limitaré a comentar lo que vaya entendiendo, y aprendiendo,
sin duda, será muy interesante saber más sobre el porqué de ciertos
comportamientos en los países de Asia Oriental, pero seguramente no pueda
comparar correctamente una u otra cultura, pues simplemente son muy diferentes.