La
vida en un país del continente asiático como Japón, es sin duda un
desafío para un occidental. Cada día te ves inmerso en un ir y
venir rutinario que te hace olvidar, o pasar por alto detalles
importantes de lo que es tu vida ahora, y lo que era antes. Te
acostumbras a la falta de contacto físico con amigos, un saludo con
dos besos te llega parecer hasta raro, e incluso cuando te encuentras
con gente española no sabes como reaccionar al saludar. La vida pasa
a ser algo más solitaria, no por ello peor, pero hay que saber
llevarla. Las preocupaciones por el futuro muchas veces influyen en
tu análisis del presente. En fin, a veces quizás te ves “Lost in
Translation”.
En
Japón no se espera, no se descansa, no se para. Si hay tres días
libres, la academia te coloca una semana de exámenes después.
Vacaciones de verano, después exámenes finales. No existe el
concepto ocio, en su estado puro, éste muchas veces se ve dentro de
la propia vida diaria del trabajador, de su fiel unión a su empresa.
Si algún día hay alertas por tifón, o si tienes un resfriado, no
son excusas para faltar a la empresa, nadie te va a justificar eso.
Mi academia es para asiáticos, no para occidentales, por lo que no
se espera a españoles que les duela la cabeza, o se sientan débiles
ante tanta avalancha de información. Si hay días de descanso es
para estudiar mas, y los fines de semana también se sobreentiende
que lo harás al menos un día.
Altar en los alrededores del Parque de Nara. |
¿Es
que no existe el descanso?, ¿Un día sin sentir que no tienes que
hacer nada? He pensado sobre esto, y he llegado a la conclusión, que
como muchas otras cosas, todo esta en la mente. Si te aferras a tu
cultura, a tu forma de ver la vida, a tu idea de vida occidental
acomodada, entonces nunca podrás vivir en este país. Hay que
cambiar, no sentirse agobiado por el día a día, guardar aunque sea
unas horas para ti al día, horas en las que hacer lo que te gusta
desconectando de la rutina diaria. Si tu mente se obsesiona, y agobia
vas perdiendo energía que necesitaras para trabajar, estudiar, o
simplemente descansar por la noche adecuadamente.
Fushimi Inari, Kyoto. |
También,
en mi caso, debo ser consciente de saber que no llevo ni un año
aquí, y que por tanto mi proceso de adaptación aun continua, aunque
yo, y a veces los que me rodean, piensen que no. Teniendo en cuenta
esto, debemos ser conscientes de nuestro limites, y no estresar a
nuestro organismo con cosas imposibles de hacer inmediatamente. Haz
lo que puedas, y si es imposible conseguirlo ahora, la próxima vez
lo harás, no desistas y se perseverante. Debemos adaptarnos a todo
los aspectos que nos rodean.
Kiyomizudera, Kyoto. |
De
Asia provienen grandes filósofos. Ellos, cuando aun estas regiones
no eran grandes ciudades donde la vida seguía una acelerada rutina,
ya nos enseñaron como amoldar nuestra mente. Dejo por aquí algunas
citas:
“Aprender
sin reflexionar es malgastar la energía”
“Aprender
sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso.”
“No
te quejes de sufrir, que así aprendes a socorrer. “
“El
trabajo aleja tres grandes vicios:
el aburrimiento, el vicio y la penuria. “
el aburrimiento, el vicio y la penuria. “
“Oigo
y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo “
“El
trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el
agua es turbia al principio, más luego se clarifica. “
Medusa, acuario de Osaka. |
Aunque
yo señor@s, me quedo con el ya conocido “Be water my friend”
Vacía
tu mente. Libérate de las formas, como el agua. Pon el agua en una
botella
y será la botella. Ponla en una tetera y será la tetera. El agua puede fluir o
puede golpear. Sé agua, amigo.
y será la botella. Ponla en una tetera y será la tetera. El agua puede fluir o
puede golpear. Sé agua, amigo.
Shavalote, muy bueno este post, me ha gustado mucho!! Estás hecho un makina!! Y la foto de la medusa, wapisima!! Abrazos!
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